Kiki nos habla hoy de un juego de mesa que tiene una calidad muy lejana a la que a primera vista podría parecer: Los príncipes de Florencia.
Miguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio ArévaloMiguel Ignacio Arévalo

Kiki nos habla hoy de un juego de mesa que tiene una calidad muy lejana a la que a primera vista podría parecer: Los príncipes de Florencia.
Los príncipes de Florencia es uno de esos juegos que no llama la atención su aspecto, o mejor dicho su caja, pero sí que lo hace el despliegue cuando juegas una partida y las sensaciones de que al azar ha tenido poco que ver en el devenir de los hechos sucedidos.
Y es que como os decía antes, no hay ningún dado asociado al juego, sólo tendremos que sortear el jugador inicial acabándose en ese instante la suerte y dependiendo solo de las decisiones tomadas. Es un juego de construcción, en el cual ganaremos si conseguimos que los artistas de la edad de oro italiana realicen las mejores obras en nuestros principados de mecenas florentino.
Alguien dijo que el hombre vive en continua elección, pues en este juego las alineaciones cósmicas se ven relegadas a un segundo plano y nuestro destino quedará sellado por las elecciones que hagamos.
Preparación de la partida:
Los jugadores reciben 3500 florines, un tablero de principado, el marcador del principado y la figura del mecenas. Por otra parte recibe cuatro cartas de profesión, de las cuales deberemos elegir tres de ellas, con el criterio de que cuantas más partes de la tarjeta coincidan más fácil nos será llamar al artista en transcurso de la partida.

Las cartas de profesión tienen la siguiente forma:
Nombre del artista
Paisaje que le inspira: bosque, lago o parque.
Edificio que necesita: universidad, laboratorio, taller, estudio, opera, hospital, biblioteca, torre o capilla.
Libertad que profesa: religión, viaje u opinión.
Los jugadores colocan el tablero de su principado delante de sí, dejan el marcador del principado dentro del palacio, guardan su dinero para que el resto de jugadores no sepan de cuanto disponen y por último colocan en la casilla cero en el tablero de puntos de prestigio la figura del mecenas de su color.
Se colocan las siete categorías a subastar en un lado de la mesa, arquitecto, comodín, bosque, parque, lago, carta de reclutamiento y carta de prestigio. Y en otro lado se colocan los edificios, las cartas de bonificación, las cartas de profesión sobrantes y las libertades (el número de libertades es igual al de jugadores menos una, es decir, en una partida de 4 jugadores hay 3 libertades de cada tipo).
Gana el juego el jugador que consiga más puntos de prestigio, en caso de empate el que más dinero tenga y en caso de empate a ambas cosas se considera ganadores a ambos. Dichos puntos se consiguen convocando a los artistas, construyendo edificios, realizando las mejores obras del turno,… pero lo iremos viendo en el desarrollo del juego.
Estructura del turno:
Las partidas quedan estructuradas en 7 turnos, en los que en cada uno de ellos tendremos que pasar por tres fases bien diferenciadas. Colocar el marcador negro (conocido como el cura) en la casilla de turno 1 del tablero de los puntos de prestigio y el tocho negro de madera en el número que le corresponda dicha casilla. Ese número es la cantidad de puntos que se necesita para poder convocar a uno de los artistas ese turno.
Para el caso del primer turno son 7, para el segundo son 10, para el tercero son 12,… y así según marca el tablero hasta el séptimo.

Haré aquí una aclaración. Los puntos de prestigio son los que sirven para ganar y son los que se cuentan sobre el tablero con los mecenas de tu color, mientras que los puntos para convocar a los artistas son los que se obtienen de sumar las características que posees en tu principado de la carta de profesión.
La fase de subasta, en la que encontramos siete posibles elementos a subastar: los tres tipos de paisajes: bosque, lago y parque, el arquitecto, el comodín, la carta de reclutamiento y la carta de prestigio.
Empezando por el jugador del que es el turno por 200 florines y subiendo de 100 en 100, se subasta lo que este jugador quiera (le interese o no) hasta que todos los jugadores pasen. El jugador que gane la subasta coloca su marcador encima de la categoría subastada y subasta el jugador de quien es el turno o el siguiente según las agujas del reloj si fue el anterior quien ganó la subasta, de tal forma que al acabar la fase de subasta todos los jugadores se quedarán con algo mientras tuvieran al menos 200 florines en su capital.

Juanvi ofrece 200 florines por un bosque, Rodrigo que está a su izquierda no está interesado en este paisaje y pasa (sabiendo que no podrá volver a pujar por él este turno), David ofrece 300 y Manolo pasa. Juanvi también pasa y por lo tanto David paga 300 para llevarse el bosque que coloca en ese mismo instante en su parcela. Coloca el marcador de su color encima de los bosques sobrantes, no puede pujar en nada más durante este turno y Juanvi empieza de nuevo a subastar, esta vez un arquitecto por 200, David no puede pujar porque ya ha conseguido un bosque, Rodrigo ofrece 300, Manolo pasa, Juanvi ofrece 400 y nadie puja más. Rodrigo ofrece 200 por un comodín, Manolo ofrece 300, 400 Rodrigo,… hasta 600 que Rodrigo se lo acaba llevando. Finalmente Manolo paga 200 florines por una carta de prestigio, ya que al ser el último nadie le puede rebatir el objeto.
Los paisajes (bosque, lago, parque) aportan tres puntos a la hora de convocar a un artista (pero no tres puntos por cada uno, si tienes dos bosques no le aportan 6 puntos, solo 3). Cada paisaje coincidente en el principado aporta tres puntos de prestigio al jugador.
Los comodines aportan dos puntos por cada uno de ellos a cualquiera de los artistas. Los comodines adicionales al primero, no aportan puntos de prestigio.
El arquitecto permite que la construcción de edificios cueste 300 florines en lugar de 700. El 2º arquitecto permite la construcción de pared con pared de los edificios, además de 3 puntos de prestigio. El 3er arquitecto permite construir edificios por 0 florines además de tres puntos de prestigio.
Las cartas de reclutamiento permiten convocar a un artista que tenga un oponente, cuentan como un punto a la hora de convocar a un artista y el hecho de levantar de la mesa a uno de los artistas no cuenta como acción en el turno.
Por último, las cartas de prestigio aportan puntos de prestigio directamente al jugador siempre y cuando se cumpla con lo que la carta dice. La cantidad de puntos de prestigio oscila entre 4 y 8. Cuando hayamos conseguido una carta de prestigio tomaremos las cinco primeras del montón y nos quedaremos con una devolviendo las cuatro sobrantes a la parte inferior de la pila en el orden que nos plazca.
La fase de construcción, en la que tendremos derecho a hacer dos acciones de entre las siguientes, comprar solo una libertad (religión, viaje u opinión), comprar solo una carta de profesión, comprar una o dos cartas de bonificación, construir uno o dos edificios, realizar una o dos obras. Os recuerdo que usar la carta de reclutamiento no cuenta como acción.

Las libertades aportan tres puntos a la obra del artista correspondiente. Cuestan 300 florines y repito que solo se puede comprar una libertad por turno.
Las cartas de profesión permiten tener más posibles artistas a los que convocar. Cuando compremos una por 300 florines, tomaremos 5 cartas y nos quedaremos con una, devolviendo de la forma que queramos el resto en la parte inferior de la pila de las cartas de profesión.
Las cartas de bonificación aportan puntos a las obras que realizan los artistas. Cuestan 300 florines y cuando hayamos comprado una utilizaremos la forma de robar 5 coger una y dejar el resto en la parte inferior de la pila de cartas de bonificación.
Construir un edificio aporta 4 puntos a la obra del artista que lo requiera. Las normas de construcción se debe tener en cuenta el número de arquitectos para ver si se puede construir o no adyacente a otros edificios y el precio. Cada edificio en el principado aporta 3 puntos de prestigio. Los edificios no pueden repetirse.
Para realizar una obra se necesitan tantos puntos como el marcador del turno indique (7 en el 1ero, 10 en el 2º, 12 en el 3º, 14 en el 4º, 15 en el 5º, 16 en el 6º y 17 en el último). Para realizar una obra se coloca frente a uno mismo boca arriba la carta de profesión y se suman los puntos correspondientes al paisaje (3 puntos), al edificio (4 puntos), a la libertad (3 puntos), a los comodines ( 2 por cada comodín), a las cartas de reclutamiento (1 por cada carta), a las cartas de profesión en la mano (1 por cada carta) y a las cartas de bonificación (que aportan tanto puntos como diga la carta). Se suman todos los puntos y se pueden recibir en ese mismo momento los siguientes beneficios, 100 florines por cada punto o un punto de prestigio por cada 200 florines recaudados por la obra. De tal forma que Juanvi baja al Filósofo con el bosque, la Universidad, la religión, dos comodines, una carta de profesión en la mano y una carta de bonus de 4 ptos para un total de 19 puntos, y decide recibir 900 florines y 5 puntos de prestigio, aunque también hubiera podido recibir 1900 florines y 0 puntos de prestigio, o también 100 florines y 9 puntos de prestigio (o cualquiera de las combinaciones intermedias). Coloca su marcador de color en el 19 y espera que el resto de jugadores terminen sus turnos.
La fase de recuento, para asignar cual ha sido la mejor obra del turno. Se chequea la situación de cada uno de los marcadores de obra de los jugadores y se le asignan 3 puntos a la mejor obra. En caso de empate todos los jugadores empatados consiguen los 3 puntos.
Final de la partida
Cuando todos los turnos han acabado se chequea la situación de cada uno de los marcadores de los mecenas y por último se hace recuento de las cartas de prestigio. El jugador con más puntos de prestigio gana la partida. En caso de empate el que más dinero tenga. Y en caso de empate de nuevo ganan los dos.
En la foto de debajo podéis ver la puntuación final de la partida.
Álvaro consiguió la nada despreciable cantidad de 62 puntos (creo que no había visto tantos puntos nunca) dando la vuelta al tablero. Verónica consiguió 56 puntos (que serían suficientes para ganar en muchas ocasiones), yo por mi parte hice unos discretos 49 puntos.

Este es el aspecto que tiene tu principado al final de la partida:


Podeis ver las cartas de profesión que se han usado, y los edificios, paisajes, etc.. que se han ido colocando.
10 Conclusiones
1) Me encanta la estética del juego, creo que es lo mejor con diferencia.
2) También me gusta que se interactúa bastante en la fase de subasta.
3) No has de esperar mucho para jugar tu turno.
4) Fomenta la estrategia.
5) No depende del azar en casi nada, solo en el inicio y ni siquiera cuando robas carta te deja robar 5 para coger una.
6) Tiene bastantes reglas y el libro de reglas es largo, pero con ejemplos. No lo perdáis.
7) Las cartas de profesión se deterioran bastante con el uso, por lo que es recomendable tener unas fundas al menos para estas 21 cartas.
8) Tiene un despliegue grande, pero digno de verse.
9) Tiene variantes, pero no las he probado todavía.
10) El juego de dos jugadores es reducido pero bastante divertido con la modificación sencilla de las reglas que hace.
Ficha del juego
Nombre: Príncipes de Florencia
Numero de jugadores: de 2 a 5
Tiempo de partida: entre 70 y 100 minutos
Precio: 45,00 €
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Un saludo y hasta la próxima, que seguramente sea de MWS.
Solo una cosa más, si alguno está interesado en probar el juego que deje un comentario e intentamos formar una partida algún día entre semana, con el permiso de los Tenderos.
Miguel Ignacio Arévalo (Aka: Kiki).
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Comentario por David Cuesta — 1 Noviembre 2009 @ 10:58
[...] te pierdas el extenso artículo sobre este juego que puedes leer en esta entrada. Por Evolution Staff en Juegos de Mesa, Multimedia el 10 Diciembre, 2009 - [...]
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